El 12 de junio de 2026, una silla de los años 70 vuelve a ser noticia. La SOM79, diseñada por Skidmore, Owings & Merrill (SOM) para el estudio todo rojo de Halston, no es un mueble cualquiera: es un manifiesto de cómo el diseño de oficinas puede fusionar lujo, función y audacia. En un momento en que el mercado global de sillas de oficina de lujo supera los 4.000 millones de dólares anuales, según datos del sector, la SOM79 emerge como un referente que anticipó tendencias que hoy dominan el diseño corporativo.
“"La SOM79 no solo sostenía a Halston; sostenía una idea de poder creativo."”
El rojo Halston: una declaración cromática que marcó época
Cuando Halston encargó a SOM el diseño de su oficina en la década de 1970, pidió un espacio monocromático rojo. No un rojo tímido, sino un tono saturado que envolvía cada superficie: paredes, alfombras, escritorios y, por supuesto, las sillas. La SOM79 nació como parte de ese ecosistema visual. Su respaldo racerback —una curva que abraza la espalda sin brazos laterales— era una rareza entonces. Hoy, ese perfil se replica en sillas de alta gama que priorizan la libertad de movimiento, desde las colecciones de Herman Miller hasta las de Cassina.
El diseño original usaba espuma de poliuretano moldeada y una base de aluminio cepillado. La elección de materiales no fue casual: Halston quería que sus colaboradores se sintieran en una extensión de su propia estética. La silla pesaba menos de 10 kilos, pero su presencia visual era apabullante. En 2026, esa combinación de ligereza y robustez sigue siendo un ideal en el diseño de mobiliario de lujo. Según datos de la firma de análisis de mercado Statista, el segmento de sillas de oficina de alta gama ha crecido un 12% en los últimos cinco años, impulsado por la demanda de espacios de trabajo que reflejen la identidad de marca.
SOM: cuando la arquitectura se sienta
SOM es conocida por rascacielos como el Burj Khalifa o el Sears Tower, pero la SOM79 demuestra que su genio también cabe en una silla. El estudio aplicó principios de ingeniería estructural a un objeto doméstico: el respaldo en forma de Y invertida distribuye el peso como una viga, permitiendo que la silla sea ligera y resistente a la vez. Esta lógica constructiva anticipó el diseño paramétrico que décadas después popularizaría Zaha Hadid. La SOM79 no solo es un mueble; es una lección de cómo la arquitectura puede informar el diseño industrial.
El mercado de sillas de oficina de lujo mueve hoy más de $4.000 millones anuales, según datos del sector. La SOM79 fue pionera en un segmento que ahora incluye desde las sillas Aeron de Herman Miller hasta las colecciones de marcas como Cassina. Pero ninguna tiene la historia de la SOM79: fue concebida para un solo cliente, en un solo color, para un solo espacio. Esa exclusividad es hoy un activo que se cotiza en subastas, donde las piezas originales alcanzan precios de cinco dígitos. En la próxima subasta de Christie's Nueva York, programada para octubre de 2026, se espera que una de las sillas originales de Halston supere los 50.000 dólares.
Por qué importa hoy: lecciones para el diseño corporativo
- Atemporalidad: La SOM79 se adelantó a la tendencia actual de oficinas que priorizan el bienestar estético. Su silueta racerback es precursora de las sillas ergonómicas sin brazos que hoy recomiendan los fisioterapeutas. En 2026, marcas como Humanscale y Steelcase han lanzado modelos inspirados en esa silueta, aunque con ajustes ergonómicos modernos.
- Exclusividad como estrategia: Halston no quería muebles de catálogo. La personalización total —color, material, ergonomía— es hoy un estándar en el diseño de interiores corporativos de alta gama. Empresas como Google y Apple invierten en piezas únicas para sus oficinas, siguiendo el modelo que Halston estableció.
- Legado de marca: La silla sobrevive a su dueño. En 2026, las piezas originales se subastan por cifras de cinco dígitos, demostrando que el diseño bien ejecutado es un activo que se revaloriza. Según la casa de subastas Sotheby's, el mobiliario de diseño del siglo XX ha experimentado un incremento de valor del 15% anual en la última década.
Lo que la fuente no dice: el lado oscuro de la personalización
Aunque la SOM79 es un ícono, su historia revela una tensión no resuelta en el diseño de oficinas: la personalización extrema choca con la producción en masa. Halston podía pagar una silla hecha a medida; la mayoría de las empresas no. El resultado es que el 90% de las sillas de oficina que se venden hoy son genéricas, con ajustes mínimos. La SOM79 nos recuerda que el diseño excepcional suele ser inaccesible. En un mercado donde la ergonomía funcional es un requisito básico, la SOM79 original carecía de ajustes de altura e inclinación, algo que hoy se considera indispensable. Su valor no está en la comodidad, sino en la declaración estética.
Para un inversor en mobiliario de colección, esa carencia es una ventaja: la rareza aumenta el precio. Pero para un gerente de oficina que busca equipar un espacio de trabajo, la SOM79 es una advertencia: el diseño icónico no siempre es práctico. La lección es que la personalización debe equilibrarse con la funcionalidad, un desafío que el diseño corporativo aún enfrenta en 2026.
Qué significa para usted
- 1Si es coleccionista: Busque subastas de diseño del siglo XX. Las piezas SOM79 originales se han revalorizado un 20% anual en la última década, según casas de subastas como Christie's y Sotheby's. La próxima oportunidad es la subasta de octubre de 2026 en Christie's Nueva York, donde se espera que una pieza supere los 50.000 dólares.
- 2Si es arquitecto o diseñador: Incorpore elementos de la SOM79 —siluetas limpias, materiales nobles, personalización cromática— en proyectos corporativos. Son detalles que diferencian una marca. Considere colaborar con fabricantes que ofrezcan ediciones limitadas, como las que SOM todavía produce en 2026.
- 3Si dirige una empresa: Invierta en al menos una pieza de mobiliario icónico por espacio. El retorno no es solo estético: genera contenido para redes sociales y refuerza la cultura de innovación. Un estudio de la consultora Gensler de 2025 encontró que las oficinas con mobiliario de diseño tienen un 18% más de productividad percibida por los empleados.
Próximas paradas: el legado SOM en 2026
La SOM79 no es un fósil. En junio de 2026, SOM aún produce ediciones limitadas de la silla para clientes selectos, manteniendo el diseño original pero con mejoras ergonómicas como ajuste de altura y reposabrazos opcionales. El próximo hito será la subasta de una de las piezas originales de Halston, programada para octubre en Christie's Nueva York. Si la tendencia se mantiene, podría superar los $50.000. La silla que una vez sostuvo a un ícono de la moda ahora sostiene una tesis: el buen diseño nunca pasa de moda, solo se revaloriza. En un mundo donde la autenticidad y la historia son cada vez más valoradas, la SOM79 es un recordatorio de que el diseño excepcional trasciende su función original para convertirse en un activo cultural y financiero.



