Un busto de bronce de Charlie Munger vigila el pasillo vacío de una oficina en Zúrich. Su dueño, Guy Spier, acaba de desmantelar el fondo de inversión que dirigió durante tres décadas. El gestor que pagó 650.100 dólares por almorzar con Warren Buffett ahora declara que el método que hizo famoso a Berkshire Hathaway ha perdido su ventaja competitiva.
Contexto y antecedentes
Guy Spier no era cualquier gestor de fondos. Durante 30 años, dirigió Aquamarine Capital desde Zúrich, aplicando rigurosamente los principios de inversión en valor que popularizaron Warren Buffett y Charlie Munger. Su devoción por la filosofía de Berkshire era legendaria: mantuvo un busto de Munger en su oficina, estudió meticulosamente los informes anuales de la compañía y estructuró su fondo como un vehículo de capital paciente. En 2007, Spier pagó 650.100 dólares en una subasta de caridad por el privilegio de almorzar con Buffett, una inversión que consideró educativa más que publicitaria. Ahora, al cerrar su fondo, declara que "las probabilidades de superar al mercado siguen desvaneciéndose" para los inversores que siguen este enfoque.
“"El stockpicking al estilo Buffett-y-Munger ya no funciona"”
Análisis e impacto
El cierre de Aquamarine Capital representa más que el retiro de un gestor veterano. Señala un cambio estructural en los mercados financieros que está redefiniendo lo que significa ser un inversor exitoso. Durante décadas, la inversión en valor —comprar acciones de empresas sólidas a precios de ganga— dominó la filosofía de gestión de patrimonios. Desde 1926 hasta 2017, las estrategias de valor superaron consistentemente al mercado general en aproximadamente , según datos de Research Affiliates. Pero esa ventaja se ha erosionado dramáticamente: entre 2010 y 2020, el índice MSCI World Value underperformed su contraparte de crecimiento en más de 150 puntos básicos anuales.


